Periodista
Soy Pepe Eliaschev (Buenos Aires, 1945). Éste es mi sitio en la web
Despliego mis trabajos en un sitio web desde 1995. Aquí está todo lo dicho, escrito y mostrado por mí estos años. Puro trabajo. Transparencia total.
Palabras Impresas
Convicciones
Buenos Aires, 31 de diciembre de 2011 - Descargada casi con displicencia, esa afirmación me dejó estupefacto. Dichas palabras resumían el famoso aire de la época, perfume que todo lo impregna. La cita debe ser transcripta en su totalidad. “Los que se jugaron en el ’73 por ‘luche y vuelve’ (…) pueden darse algunas licencias denostadas por burguesas en otras épocas, pero conservan las convicciones. (…) Ya no sueñan con la revolución, pero pretenden seguir jodiendo, como parte cultural de una sociedad que no logró eliminarlos”.
Vísperas inquietantes de un incierto 2012
Buenos Aires, 31 de diciembre de 2011 - La revelación de la enfermedad de Cristina Fernández, unida a los ominosos desórdenes que plagan de inestabilidad a Santa Cruz, la provincia que la familia Kirchner gobierna como feudo propio hace nada menos que 20 años, más la confirmación de nuevos y suntuosos enriquecimientos patrimoniales de la sociedad que comanda sus inversiones, tiñen de manera inconfundible un fin de año al que en la Casa Rosada fantaseaban mucho más luminoso. No hay jolgorio.
Aguas borrascosas
Buenos Aires, 31 de diciembre de 2011 - Termina siendo el fin de año que menos esperaba el gobierno. A Cristina Fernández deben extraerle un carcinoma este martes 4 de enero, y en su propia provincia, gobernada hace 20 años por el kirchnerismo, lo más sombrío podría ocurrir, desde una renuncia del desvencijado gobernador Daniel Peralta, hasta el muy extremo, pero no imposible, “remedio” federal, la intervención a la provincia. A 60 días de su clamoroso e impecable triunfo electoral, la Presidenta surca aguas borrascosas, en lo personal y en lo político.
Dicho ante una cámara
Pasión por la radio
República y monarquía
Sábado 17 de diciembre de 2011
Audio Buenos Aires, 17 de diciembre de 2011 - Es una ceremonia ritual que se reitera año tras año. Inútil pelear contra ella. Los seres humanos tenemos ese mandato casi tácito, o en todo caso poco consciente, de acuerdo con el cual la terminación de un ciclo genera la necesidad de una mirada retrospectiva. Nada esencialmente distinto ocurre entre un, por ejemplo, 30 de diciembre y un 2 de enero. Pero, protocolo del cambio, la idea de que algo termina y algo comienza es demasiado fuerte como para poder obviarlo.


